Miedo

Cuando al miedo le llamamos de otra forma no nos estamos escuchando, nos avergonzamos y nos ignoramos. El miedo es miedo y está bien sentirlo, es sano. Otra cosa es que nos bloquee o nos impida buscar algo que deseamos. Pero no llamemos al miedo pereza, porque no es pereza, “es que me da pereza decirle lo que siento”. No llamemos al miedo “me cuesta”, “me cuesta ir a trabajar”. No llamemos al miedo respeto, “no le digo nada por respeto”. No le llamemos al miedo prudencia “no se lo digo por no molestar o no incomodar”. No afrontamos muchas de las situaciones por miedo e identificarlo nos ayuda a superarlo. Es el primer paso para respetarnos y poder cambiar, llamar al miedo, MIEDO y reconocernos como vulnerables y sensibles.