Un cambio exige cambiar

Un cambio exige cambiar y en ocasiones resulta muy duro aceptar que tras estas vivencias no vas a ser el mismo/a que fuiste. Hay que despedirse incluso de una parte de nosotros mismos. Aunque a nivel evolutivo lo vemos claro en la naturaleza, si las hojas de los árboles están más altas, el cuello de la jirafa debe crecer para alcanzarlas, a nivel personal nos resulta más difícil de aceptar. Pero es así de fácil o difícil, así de crudo. Si ha cambiado las circunstancias, laborales, personales, o familiares, la única posibilidad es cambiar, esto requiere de un proceso de duelo de lo que fuimos y añoramos y aceptar lo que somos o seremos. Cambiar de puesto de trabajo, incluso ascender, aceptar que la nueva posición, aun deseada, trae consigo algunas pérdidas, pueden ser de horario, de libertad, de responsabilidad o de compañeros y camaradería, aceptar esto puede suponer un punto de inflexión para acoger al “nuevo yo” de forma sosegada y  no estar en lucha interna, que a la larga afectará al desempeño del tan deseado puesto de trabajo.