¿Cuánto pesan los secretos?

Tras una semana donde he atendido a varias personas en las que un secreto o muchos pequeños secretos les impedía seguir con su vida y sus proyectos de forma fluida, me ha venido esta pregunta a la cabeza: ¿Cuánto pesan los secretos? 

No tengo una respuesta, pero si se el coste que tiene para una persona sostener el peso de la deslealtad, la mentira o el miedo. La necesidad de mantenerse en guardia para mantener oculta la mentira es algo agotador. Se crea un muro invisible pero insalvable con las personas que le rodean, llegando a no conectar con nadie. Es como si el cerebro nunca pudiera relajarse, como si tuviera siempre un zumbido, una rendija de luz abierta que no te permite descansar, al estar eso siempre presente. 

En ocasiones el soltarlo, casi físicamente vomitarlo, nos purga, nos libera y a partir de ahí podemos construir. El secreto es ancla que nos bloquea y nos impide avanzar, construir. Por el contrario, expresarlo, hacerlo parte de tu propia historia, ayuda a cohesionar y dar sentido a todas esas acciones que en cerebro de los de tu entorno no entendían les martirizaba. 

Un secreto en la mayor parte de las ocasiones no pesa solo a la persona que lo lleva, si no también a todo el circulo que le quiere. Al no entender que pasa y no encontrar una lógica a ciertos cambios de conducta o de humor, rellenan los huecos con fantasmas y miedos. La expresión libera las cadenas de todo el circulo.