El duelo de ser padres
Todo cambio implica un duelo, hasta los cambios más deseados, ser padre/madre por tanto produce un duelo, aunque cueste creerlo, lo es. Trabajar previamente el cambio que se va a vivir con la experiencia de tener un hijo/a es algo necesario. Tanto como pareja como a nivel individual. Elaborar este duelo de forma sana y consciente nos puede ayudar en gran medida aceptar nuestro nuevo rol. Uno de los conflictos más frecuentes que se encuentra en terapia de pareja es como ha afrontado este gran cambio cada uno de los miembros de la pareja. Si no de los miembros de la pareja o ninguno de los dos han aceptado que su vida ha girado y que no puede seguir manteniendo las rutinas del pasado, puede haber problemas. Si no aceptamos la renuncia que supone un cambio de este calibre, puede interferir muy seriamente en la relación de pareja y dañarla profundamente. El cuidarnos, ver al otro y entender que no es el/ella quien nos impide o nos quita, nos puede permitir respirar escucharnos y aceptar la renuncia con cariño y deseo, al ser un cambio que yo mismo/a he buscado.
