Elegir es perder
¿Por qué tendemos a postergar?
Retrasar una decisión o una acción, no es un acto de pereza, normalmente tiene que ver más con el miedo que con otra cosa. Cuando postergamos una decisión estamos no perdiendo. Mientras no elijo la puerta A no pierdo la puerta B, ni la C. Pero en el momento que elijo he perdido todas las demás opciones, ya me he quedado con una solo. El miedo a arriesgarse, a tomar una decisión, puede ser un problema pequeño en la vida cotidiana o grande cuando decisiones importantes las aparcamos, haciéndonos en ocasiones perder oportunidades, que no vuelven. Ser consciente de mis miedos y desde donde decidimos cada una de las cosas, puede ayudarnos a identificar si estoy postergando o decidiendo de forma consciente que no es el momento.
