Ser responsable es estar en el presente.
Hacernos cargo de nuestra vida es mantenernos en el presente, ser capaces de sujetar los pensamientos y miedos y creencias. Afrontar cada situación de forma tranquila constructiva y sin anticipar el resultado.
Muchas veces nos ponemos en pensamientos anticipatorios imaginando mil escenarios en su mayoría catastróficos que después no suceden o sucede de forma distinta. Yo les llamo conversaciones o discusiones de ducha, cuando intentas recrear una conversación o discusión futura y le dedicamos muchísimas horas y energía a ello, en vez de disfrutar del agua cayendo y de uno de los mejores ratos del día. Pero también reproducimos conversaciones o discusiones del pasado imaginándonos diciendo cosas que no hemos dicho o castigándonos por no haberlo dicho.
Esto es nuestro cerebro intentando recuperar el control. Cerrar un tema, dejarlo pasar, aceptar que nos hemos equivocado o confiar en que sabre responder de forma adecuada cuando suceda la situación es algo muy importante y nos permite no solo estar en el presente si no también ahorrar una gran cantidad de energía y tiempo. Por no hablar de lo que le generamos a nuestro organismo cada vez que tenemos esas conversaciones segregando un torrente de cortisol, que puede afectar a largo plazo a nuestro organismo.